La Chupilca del diablo
corresponde, según la tradición, a una bebida distribuía a los
soldados chilenos durante la Guerra del Pacífico, preparada a partir
de una mezcla de aguardiente y pólvora negra, a la que se creía que
atribuían poderes mágicos que hacían al soldado entrar en un
trance que aumentaba su agresividad alcanzando fuerzas sobre humanas.