Categoría: Erotismo
Mario
Mendieta era un ingeniero santiaguino, un calculista, de esos que se
encargan de resolver complicadas ecuaciones para balancear las
mezclas de cemento y fierro que necesitará un edificio para resistir
un terremoto, de esos tan comunes en nuestro país. Mario era un
hombre más bien bajo, callado y serio, de barbilla ancha
y mirada anodina. A sus cuarenta años había hecho una prominente
carrera, y poseía varios fundos en el sur de Chile,
cerca de Futrono, Calfquén, Villarrica y Licanray.