Poesía: Raúl Muñoz
Música: Aterrmata
Dirección y edición: Juan Moreno Duhamel
La obra posee material de la historieta clandestina "RANOICATSEON, un mundo imaginario" del poeta Miguel Moreno Duhamel
Categoría: Ucronía
Mostrando entradas con la etiqueta Poesía. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Poesía. Mostrar todas las entradas
martes, 10 de septiembre de 2013
miércoles, 28 de agosto de 2013
El frío de la fe
Autor: Javier Flores Letelier
Categoría poesía
La sangre en las fauces de la bestia, su memoria,
el hambre de ver en la oscuridad
la caída del niño poeta y la creación del alma del criminal
en esta gran avenida iluminada en la que los adolescentes y los viejos
sueñan su suerte cada nuevo siglo;
la niña pequeña concentrada en el sonido de los golpes
desde el otro lado de las almas de los muros
obligada a responder que es la mujer libre y culpable de no albergar
la violencia en su vientre como se interpreta desde los signos
de los finales de los imperios, por no ser la agradecida superviviente
para las jerarquías innombrables;
el habitante de la frontera que juró destruir la ciudad con sus manos
si no volvía a ver a los espíritus de sus hijos
anunciar algo que lo animara a alimentarse
como lo hizo el pasado amor a la inmortalidad
con la posibilidad de no ser un cuerpo de la guerra
y la certeza de que ningún líder poseyera la explosión de su muerte;
las historias de los vástagos asesinos que recordaron la ira esencial
del pacto obvio pero oculto del juego de sus hermanos
y que fueron callados con el trabajo letal de cavar las zanjas
que separan y distribuyen el veneno de los pueblos
se evocan para sentir la lejanía durante algunos minutos de paz.
Los hombres solos en los portales de las iglesias cerradas
no esperando por el inicio de la vida toman lo que les pertenece.
Se es más la ausencia de los seres queridos:
contemplo el débil resplandor y el filo del puñal,
los objetos mundanos en la penumbra son evidentes y descifrables
habitables sin necesidad de la luz quizás por el resto de los años.
No relates la crueldad de tus orígenes, detrás de la compasión
siempre está el temor y el odio al animal herido.
Sus pupilas se dilatan ante las confesiones inevitables
del vapor que el pecho exhala, sus rodillas se quiebran
para pedir una hipótesis parricida que valga la carne de los dorsos marcados
en la fotografía de los quinceañeros raquíticos
tras el hambre segregada del pudor
por la geografía casta de los alambres de púas:
los demonios provienen de nuestra primera percepción de los astros
recordamos a los sepultados como gente que ha elegido no volver después de la traición;
los maestros enferman olvidando las decisiones
que relegaron a las generaciones jóvenes
a portar el peso extraño y propio de las armas blancas
en la seriedad de las horas del día que se abre.
-Toda nuestra fe para unos segundos de ciega calidez
en los que se pide por quienes forjaron nuestra miseria
con el fin de mantener el dolor en el fuego de los pómulos
entendiendo el llamado del sonido del metal de las cúpulas golpeado.
La derrota es una en nombre de los monstruos de la Historia,
de lo que siempre escondimos creyendo que llegaría el momento
en que seríamos recompensados por el tiempo de la inocencia.
Categoría poesía
La sangre en las fauces de la bestia, su memoria,
el hambre de ver en la oscuridad
la caída del niño poeta y la creación del alma del criminal
en esta gran avenida iluminada en la que los adolescentes y los viejos
sueñan su suerte cada nuevo siglo;
la niña pequeña concentrada en el sonido de los golpes
desde el otro lado de las almas de los muros
obligada a responder que es la mujer libre y culpable de no albergar
la violencia en su vientre como se interpreta desde los signos
de los finales de los imperios, por no ser la agradecida superviviente
para las jerarquías innombrables;
el habitante de la frontera que juró destruir la ciudad con sus manos
si no volvía a ver a los espíritus de sus hijos
anunciar algo que lo animara a alimentarse
como lo hizo el pasado amor a la inmortalidad
con la posibilidad de no ser un cuerpo de la guerra
y la certeza de que ningún líder poseyera la explosión de su muerte;
las historias de los vástagos asesinos que recordaron la ira esencial
del pacto obvio pero oculto del juego de sus hermanos
y que fueron callados con el trabajo letal de cavar las zanjas
que separan y distribuyen el veneno de los pueblos
se evocan para sentir la lejanía durante algunos minutos de paz.
Los hombres solos en los portales de las iglesias cerradas
no esperando por el inicio de la vida toman lo que les pertenece.
Se es más la ausencia de los seres queridos:
contemplo el débil resplandor y el filo del puñal,
los objetos mundanos en la penumbra son evidentes y descifrables
habitables sin necesidad de la luz quizás por el resto de los años.
No relates la crueldad de tus orígenes, detrás de la compasión
siempre está el temor y el odio al animal herido.
Sus pupilas se dilatan ante las confesiones inevitables
del vapor que el pecho exhala, sus rodillas se quiebran
para pedir una hipótesis parricida que valga la carne de los dorsos marcados
en la fotografía de los quinceañeros raquíticos
tras el hambre segregada del pudor
por la geografía casta de los alambres de púas:
los demonios provienen de nuestra primera percepción de los astros
recordamos a los sepultados como gente que ha elegido no volver después de la traición;
los maestros enferman olvidando las decisiones
que relegaron a las generaciones jóvenes
a portar el peso extraño y propio de las armas blancas
en la seriedad de las horas del día que se abre.
-Toda nuestra fe para unos segundos de ciega calidez
en los que se pide por quienes forjaron nuestra miseria
con el fin de mantener el dolor en el fuego de los pómulos
entendiendo el llamado del sonido del metal de las cúpulas golpeado.
La derrota es una en nombre de los monstruos de la Historia,
de lo que siempre escondimos creyendo que llegaría el momento
en que seríamos recompensados por el tiempo de la inocencia.
lunes, 20 de mayo de 2013
Capitalino
Colaborador: Samir Muñoz
Categoría: Poesía
Capitalino
Santiago, cómo cantarte
o volver a ti después del Nuevo Extremo.
Con qué llenar tu castillos vacíos
salvar a los héroes
que nombran tus calles
ignorar las fronteras
pasar de tu tierra a tu vergel.
Quisiera respirar, Santiago
el aire de tus ciudadanas
la historia entre el adobe
que encarna tu corazón:
después de tanta máscara y encrucijada
sigues latiendo en barro, Santiago,
y aun entre los vidrios de las oficinas
guiña el ojo ensangrentado.
Si levantaste la mirada
a la sangre en tu avenida, mira de frente
y te encontrarás con los ojos rojos
de tanto gas y tanto grito.
Son otros, te dirán al oído, Santiago,
pero somos los mismos
que no sabemos desaparecer.
Categoría: Poesía
Capitalino
Santiago, cómo cantarte
o volver a ti después del Nuevo Extremo.
Con qué llenar tu castillos vacíos
salvar a los héroes
que nombran tus calles
ignorar las fronteras
pasar de tu tierra a tu vergel.
Quisiera respirar, Santiago
el aire de tus ciudadanas
la historia entre el adobe
que encarna tu corazón:
después de tanta máscara y encrucijada
sigues latiendo en barro, Santiago,
y aun entre los vidrios de las oficinas
guiña el ojo ensangrentado.
Si levantaste la mirada
a la sangre en tu avenida, mira de frente
y te encontrarás con los ojos rojos
de tanto gas y tanto grito.
Son otros, te dirán al oído, Santiago,
pero somos los mismos
que no sabemos desaparecer.
miércoles, 15 de mayo de 2013
Épica del invierno
Colaborador: Javier Flores
Categoría: Poesía
En la escena de mi muerte, hijo, están los secretos de la naturaleza.
Sacude tus cadenas incitando al caos en las demás celdas,
alza la camisa ensangrentada.
No entres al misterio a través de la desolación,
con el engaño de ser criaturas diurnas.
Golpeen las tablas de los féretros del mundo extrañas esencias,
que el ángel despierte junto a los jóvenes hermanos marcados por las pestes.
No olviden el compromiso de la naturaleza lúgubre
con la libertad de la conciencia humana,
al animal en el sendero aprendiendo su lenguaje
de los aullidos que lo atemorizan,
entregando su vida a la asfixia de la claridad
en las verdades que lo encandilan.
Fotas el agua contra la herida pero la hemorragia no cede
en el sudor frío de los antiguos miedos,
sin el sentido de la noción erótica.
Las mujeres golpeadas declaman, no podremos seguir viviendo sin justicia,
los hombres perdidos les acarician la espalda con vergüenza
pidiéndoles un lugar para recordar los crímenes de la infancia,
los caminos van abriendo caminos...
el reo cae asesinado y algo del exterior cercano a comprender la dignidad
que no se manifiesta solamente en el miedo propio a desaparecer,
nunca lo hace, y se consume en el pacto del país para sobrevivir
entre los himnos de otras naciones.
No te puedo probar mi inocencia porque en todo lo que hice
siempre quise destruir lo que se me había enseñado
con el rumor entre los dientes sobre las traiciones que ahora nos definen.
Esperabas escuchar que yo era el asesino,
que sólo podía llegar a comprender
el dolor ajeno y el mío propio en los calabozos,
que lo necesitaba aunque no lo supiera,
luego sentirías mis facciones desvaneciéndose
en tu vientre congelado y correrías a delatarme.
Es imposible confiar en los animales heridos, en las lecciones benévolas
de las matanzas de los libros sagrados
todo aquello encierra una historia que nunca acabará de ser cobrada,
las pocas revelaciones que tenemos en nuestras vidas
jamás podremos compartirlas sin la precisión agotadora de la violencia
y sabemos con franco sufrimiento que de una manera que sólo el cuerpo
expresa en la oscuridad
añoramos las paredes húmedas de las celdas
que dejaron caer sus semillas en el agua estancada
para la hierba letal sobre la que creamos
el mito cruel de las leyes de la naturaleza:
cuidando a la que tomamos por nuestra cría
dejamos los refugios porque ya no hay razón
para agonizar lejos de los gritos de la gente...
Categoría: Poesía
En la escena de mi muerte, hijo, están los secretos de la naturaleza.
Sacude tus cadenas incitando al caos en las demás celdas,
alza la camisa ensangrentada.
No entres al misterio a través de la desolación,
con el engaño de ser criaturas diurnas.
Golpeen las tablas de los féretros del mundo extrañas esencias,
que el ángel despierte junto a los jóvenes hermanos marcados por las pestes.
No olviden el compromiso de la naturaleza lúgubre
con la libertad de la conciencia humana,
al animal en el sendero aprendiendo su lenguaje
de los aullidos que lo atemorizan,
entregando su vida a la asfixia de la claridad
en las verdades que lo encandilan.
Fotas el agua contra la herida pero la hemorragia no cede
en el sudor frío de los antiguos miedos,
sin el sentido de la noción erótica.
Las mujeres golpeadas declaman, no podremos seguir viviendo sin justicia,
los hombres perdidos les acarician la espalda con vergüenza
pidiéndoles un lugar para recordar los crímenes de la infancia,
los caminos van abriendo caminos...
el reo cae asesinado y algo del exterior cercano a comprender la dignidad
que no se manifiesta solamente en el miedo propio a desaparecer,
nunca lo hace, y se consume en el pacto del país para sobrevivir
entre los himnos de otras naciones.
No te puedo probar mi inocencia porque en todo lo que hice
siempre quise destruir lo que se me había enseñado
con el rumor entre los dientes sobre las traiciones que ahora nos definen.
Esperabas escuchar que yo era el asesino,
que sólo podía llegar a comprender
el dolor ajeno y el mío propio en los calabozos,
que lo necesitaba aunque no lo supiera,
luego sentirías mis facciones desvaneciéndose
en tu vientre congelado y correrías a delatarme.
Es imposible confiar en los animales heridos, en las lecciones benévolas
de las matanzas de los libros sagrados
todo aquello encierra una historia que nunca acabará de ser cobrada,
las pocas revelaciones que tenemos en nuestras vidas
jamás podremos compartirlas sin la precisión agotadora de la violencia
y sabemos con franco sufrimiento que de una manera que sólo el cuerpo
expresa en la oscuridad
añoramos las paredes húmedas de las celdas
que dejaron caer sus semillas en el agua estancada
para la hierba letal sobre la que creamos
el mito cruel de las leyes de la naturaleza:
cuidando a la que tomamos por nuestra cría
dejamos los refugios porque ya no hay razón
para agonizar lejos de los gritos de la gente...
miércoles, 10 de abril de 2013
Cables vitales
Autor: Jorge Araya
Categoría: Poesía
Categoría: Poesía
Cables vitales
que crecen y se alargan
formando redes
tramas enmarañadas
con ulterior sentido
Formando tramas
de efectos siderales
que se enraízan
en todos los tejidos
que los cables circundan
Que se enraízan
y buscan impacientes
caminos nuevos
donde generar tramas
de colores locales
Caminos nuevos
en mentes impacientes
eternalizan
el conflicto tardío
de ciencias y creencias
Eternalizan
sinapsis informales
que interconectan
cerebros y cableados,
mortales e inmortales
Que interconectan
seres con artefactos;
cables vitales
son raza y son pedazos
de una era inexistente.
miércoles, 13 de marzo de 2013
Tengo miedo, poeta
Autor: José Luis Flores
Categoría: Poesía
Ahora sé bien
que la poesía no sabe
mucho de mi
ni de mis murmullos
ni de mis salidas
ni de mis pasos
ahora sé bien
que la poesía tiende
a olvidar la eternidad
a sus parámetros
a sus ausencias
a sus coqueteos
yo creo que tiene miedo
de pertenecer, de que
alguien se declare su dueño,
tú, él o yo; o Dios o los
señores del Iblis
la Humildad es eterna dijo Eliot
pero la poesía no es humilde,
porque es mortal
¿cómo podría pertenecerme?
¿o a ti?
¿o a él?
la muerte es liberadora
la muerte nos da dignidad
frente a lo que sí pertenece
al mundo
por eso pido que no sepan
de poesía los ángeles,
que los muros sean ignorantes
¡no sepamos jamás de poesía!
la forma
la forma
la forma
es la voluntad la que hace
al conjuro
y
el rito es la música
en la sala de espera
sé que no sabemos de poesía
tengo tanto miedo poeta,
mejor durmamos.
Categoría: Poesía
Ahora sé bien
que la poesía no sabe
mucho de mi
ni de mis murmullos
ni de mis salidas
ni de mis pasos
ahora sé bien
que la poesía tiende
a olvidar la eternidad
a sus parámetros
a sus ausencias
a sus coqueteos
yo creo que tiene miedo
de pertenecer, de que
alguien se declare su dueño,
tú, él o yo; o Dios o los
señores del Iblis
la Humildad es eterna dijo Eliot
pero la poesía no es humilde,
porque es mortal
¿cómo podría pertenecerme?
¿o a ti?
¿o a él?
la muerte es liberadora
la muerte nos da dignidad
frente a lo que sí pertenece
al mundo
por eso pido que no sepan
de poesía los ángeles,
que los muros sean ignorantes
¡no sepamos jamás de poesía!
la forma
la forma
la forma
es la voluntad la que hace
al conjuro
y
el rito es la música
en la sala de espera
sé que no sabemos de poesía
tengo tanto miedo poeta,
mejor durmamos.
miércoles, 6 de marzo de 2013
Dioses
Autor: Jorge Araya
Categoría: Poesía
Categoría: Poesía
Del panteón subterráneo
ascienden los dioses
a conquistar la tierra.
Suben orgullosos
violentos, peligrosos,
soberbios, influyentes,
deseosos de mostrar
su poder infinito;
cavan túneles verticales
y preparan a sus ángeles
para librar su batalla
contra la superficie.
Pobre humano imberbe
toda la vida creíste
o más bien te hicieron creer
en deidades celestiales
ni te imaginas que la creación
viene de dentro de tu tierra;
mas tarde te darás cuenta,
cuando las huestes divinas
emerjan desde volcanes,
desde mares y cavernas
a desatar el final de finales.
Dioses y huestes
asoman sus ojos a la luz
y observan a todos lados
para mirar el reino
que habrán de conquistar:
bastaron algunos segundos
para deshacer su camino
y volver a las profundidades
a esconderse a su panteón
alejado de la miseria
humana.
Y siguen los hombres mirando
al cielo por sus deidades
mientras ellas descansan
bajo sus inmundicias.
miércoles, 30 de enero de 2013
Estado de las artes
Autor: José Luis Flores
Categoría: Poesía
La gran diferencia entre
un sueño y una pesadilla
es que el segundo tiende
a tener un pie en la
realidad
no conozco ninguna
que no tenga la capacidad
de hacerse real,
de una u otra forma
los sueños son blandas
aspiraciones que pocas veces
tienen el poder de hacer realidad
los sueños queman,
pero las pesadillas edifican,
te ponen alerta sobre
la bestia que eres
no temo a ninguno de los dos,
pero no soy muy bueno en
eso de dormir
me resulta mucho más fácil
eso de esperar sentado
frente a una hoja
vacía o llena de palabras
inútiles, como este poema,
hasta que sale el
sol
y
la ciudad se contamina
contigo, conmigo.
Categoría: Poesía
La gran diferencia entre
un sueño y una pesadilla
es que el segundo tiende
a tener un pie en la
realidad
no conozco ninguna
que no tenga la capacidad
de hacerse real,
de una u otra forma
los sueños son blandas
aspiraciones que pocas veces
tienen el poder de hacer realidad
los sueños queman,
pero las pesadillas edifican,
te ponen alerta sobre
la bestia que eres
no temo a ninguno de los dos,
pero no soy muy bueno en
eso de dormir
me resulta mucho más fácil
eso de esperar sentado
frente a una hoja
vacía o llena de palabras
inútiles, como este poema,
hasta que sale el
sol
y
la ciudad se contamina
contigo, conmigo.
miércoles, 16 de enero de 2013
El prisionero
Autor: José Luis Flores
Categoría: Poesía
Si alguna vez me preguntan
voy a negarlo todo,
diciendo absolutamente
la verdad
Si alguna vez me preguntan
rendiré testimonio,
como el traidor que
soy
no gasten en torturas,
no gasten en dolor
no gasten en preguntas
estoy dispuesto a
entregar todos mis secreto,
una vez que llegue a tenerlos.
Categoría: Poesía
Si alguna vez me preguntan
voy a negarlo todo,
diciendo absolutamente
la verdad
Si alguna vez me preguntan
rendiré testimonio,
como el traidor que
soy
no gasten en torturas,
no gasten en dolor
no gasten en preguntas
estoy dispuesto a
entregar todos mis secreto,
una vez que llegue a tenerlos.
lunes, 31 de diciembre de 2012
La nación de la vergüenza (Audio)
Música: Oscar Hauyon
Poesía: José Luis Flores
etlabel: Cantares de Chilenia
Categoría: Poesía
…lo único que hemos conservado
a través de los tiempos es
la vieja técnica
de amarrarnos con
torpes cadenas negras,
primero los unos a los otros,
luego a nosotros mismos
sin eso, estaríamos vacíos
no tenemos costumbres,
tenemos patrones de conducta.
no tenemos tradiciones,
tenemos trastornos
obsesivos compulsivos.
no tenemos poetas
no tenemos redentores
no tenemos maestros
no tenemos amantes
tenemos simulacros endiosados
convencidos de que la vida
comienza mañana
tenemos juicios sin terminar
y
tenemos juicios sin fundar
tenemos condenas amarillentas
sin arrepentimiento
tenemos amores furtivos que
no saben quemar
por nuestros corredores
se mueve el miedo,
sobre nosotros un cielo
hecho para otros
en el fondo sabemos
que no tenemos más
que un charco de agua que no
sirve para esconderse
que no sirve para que
nos limpiemos de ninguna
culpa
pronto no tendremos donde
esconder la cara
y
quizás esa sea nuestra
liberación
la nación de la vergüenza
Poesía: José Luis Flores
etlabel: Cantares de Chilenia
Categoría: Poesía
…lo único que hemos conservado
a través de los tiempos es
la vieja técnica
de amarrarnos con
torpes cadenas negras,
primero los unos a los otros,
luego a nosotros mismos
sin eso, estaríamos vacíos
no tenemos costumbres,
tenemos patrones de conducta.
no tenemos tradiciones,
tenemos trastornos
obsesivos compulsivos.
no tenemos poetas
no tenemos redentores
no tenemos maestros
no tenemos amantes
tenemos simulacros endiosados
convencidos de que la vida
comienza mañana
tenemos juicios sin terminar
y
tenemos juicios sin fundar
tenemos condenas amarillentas
sin arrepentimiento
tenemos amores furtivos que
no saben quemar
por nuestros corredores
se mueve el miedo,
sobre nosotros un cielo
hecho para otros
en el fondo sabemos
que no tenemos más
que un charco de agua que no
sirve para esconderse
que no sirve para que
nos limpiemos de ninguna
culpa
pronto no tendremos donde
esconder la cara
y
quizás esa sea nuestra
liberación
la nación de la vergüenza
miércoles, 5 de diciembre de 2012
Predicciones y Anticipaciones
Autor: José Luis Flores
Categoría: Poesía
El futuro es de los otros,
dijo ella
No llegues tarde al futuro,
dijo otro
El futuro es de los valientes,
dijo el cine
El futuro es una ilusión,
dijo el sabio
El futuro es un espejo del ayer,
dijo el historiador
El futuro es de los viejos,
dijo uno
El futuro se ve negro,
dijo el vecino
no debo de sorprenderme,
visionarios hay en todos
los rincones,
debajo de piedras,
entre tus piernas y
debajo de la lengua
confieso mi preocupación
y confieso mi angustia
es que en esto de la
adivinación soy un ignorante,
pero por ahora puedo decir
que en el presente
estoy encadenado a este
poema como mi única máquina
del tiempo
y
con eso me basta.
Categoría: Poesía
El futuro es de los otros,
dijo ella
No llegues tarde al futuro,
dijo otro
El futuro es de los valientes,
dijo el cine
El futuro es una ilusión,
dijo el sabio
El futuro es un espejo del ayer,
dijo el historiador
El futuro es de los viejos,
dijo uno
El futuro se ve negro,
dijo el vecino
no debo de sorprenderme,
visionarios hay en todos
los rincones,
debajo de piedras,
entre tus piernas y
debajo de la lengua
confieso mi preocupación
y confieso mi angustia
es que en esto de la
adivinación soy un ignorante,
pero por ahora puedo decir
que en el presente
estoy encadenado a este
poema como mi única máquina
del tiempo
y
con eso me basta.
lunes, 17 de septiembre de 2012
La nación de la vergüenza
Autor: José Luis Flores
Categoría: Poesía
…lo único que hemos conservado
a través de los tiempos es
la vieja técnica
de amarrarnos con
torpes cadenas negras,
primero los unos a los otros,
luego a nosotros mismos
sin eso, estaríamos vacíos
no tenemos costumbres,
tenemos patrones de conducta.
no tenemos tradiciones,
tenemos trastornos
obsesivos compulsivos.
no tenemos poetas
no tenemos redentores
no tenemos maestros
no tenemos amantes
tenemos simulacros endiosados
convencidos de que la vida
comienza mañana
tenemos juicios sin terminar
y
tenemos juicios sin fundar
tenemos condenas amarillentas
sin arrepentimiento
tenemos amores furtivos que
no saben quemar
por nuestros corredores
se mueve el miedo,
sobre nosotros un cielo
hecho para otros
en el fondo sabemos
que no tenemos más
que un charco de agua que no
sirve para esconderse
que no sirve para que
nos limpiemos de ninguna
culpa
pronto no tendremos donde
esconder la cara
y
quizás esa sea nuestra
liberación
la nación de la vergüenza
Categoría: Poesía
…lo único que hemos conservado
a través de los tiempos es
la vieja técnica
de amarrarnos con
torpes cadenas negras,
primero los unos a los otros,
luego a nosotros mismos
sin eso, estaríamos vacíos
no tenemos costumbres,
tenemos patrones de conducta.
no tenemos tradiciones,
tenemos trastornos
obsesivos compulsivos.
no tenemos poetas
no tenemos redentores
no tenemos maestros
no tenemos amantes
tenemos simulacros endiosados
convencidos de que la vida
comienza mañana
tenemos juicios sin terminar
y
tenemos juicios sin fundar
tenemos condenas amarillentas
sin arrepentimiento
tenemos amores furtivos que
no saben quemar
por nuestros corredores
se mueve el miedo,
sobre nosotros un cielo
hecho para otros
en el fondo sabemos
que no tenemos más
que un charco de agua que no
sirve para esconderse
que no sirve para que
nos limpiemos de ninguna
culpa
pronto no tendremos donde
esconder la cara
y
quizás esa sea nuestra
liberación
la nación de la vergüenza
miércoles, 15 de agosto de 2012
miércoles, 22 de febrero de 2012
Guerra mental
Autor: Jorge Araya (@DrBlood)
Categoría: Laberintos
Abrumado por los hechos
que nunca acaecieron
pensando en los pertrechos
de la guerra declarada,
esa nunca batallada
y perdida hace tres días
por rezar mal letanías
mañana.
Categoría: Laberintos
Abrumado por los hechos
que nunca acaecieron
pensando en los pertrechos
de la guerra declarada,
esa nunca batallada
y perdida hace tres días
por rezar mal letanías
mañana.
sábado, 3 de septiembre de 2011
El indio Sabe
Autor: Anónimo argentino adaptado por Aukanaw
Categoría: Lamento
Sin que nadie se lo haya dicho,
el indio sabe muchas cosas.
El indio lee con sus ojos tristes
lo que escriben las estrellas que pasan volando,
lo que está escondido en el fondo de las grutas,
lo que está grabado en el polvo húmedo de la pradera
y en la huella fugaz del ciervo fugitivo.
El oído del indio escucha lo que dicen
los pájaros sabios cuando el sol se apaga,
y oye hablar a los árboles en el silencio de la noche,
Nadie le ha enseñado a ver, ni a oír, ni a entender
estas cosas misteriosas y grandes... pero él ¡sabe!
Sabe y no dice nada.
El indio habla solamente con las sombras.
Cuando el indio duerme su fatiga
está hablando con aquellos que lo escuchan
y está escuchando a aquellos que le hablan.
Cuando despierta, sabe más que antes
y calla, calla más que nunca...
Categoría: Lamento
Sin que nadie se lo haya dicho,
el indio sabe muchas cosas.
El indio lee con sus ojos tristes
lo que escriben las estrellas que pasan volando,
lo que está escondido en el fondo de las grutas,
lo que está grabado en el polvo húmedo de la pradera
y en la huella fugaz del ciervo fugitivo.
El oído del indio escucha lo que dicen
los pájaros sabios cuando el sol se apaga,
y oye hablar a los árboles en el silencio de la noche,
Nadie le ha enseñado a ver, ni a oír, ni a entender
estas cosas misteriosas y grandes... pero él ¡sabe!
Sabe y no dice nada.
El indio habla solamente con las sombras.
Cuando el indio duerme su fatiga
está hablando con aquellos que lo escuchan
y está escuchando a aquellos que le hablan.
Cuando despierta, sabe más que antes
y calla, calla más que nunca...
sábado, 20 de agosto de 2011
Lanzamiento de Ebook "Nocturna" de Samir Muñoz
Autor: Samir Muñoz
Categoría: Poesía
En los primeros meses del colectivo Fantasía Austral me dediqué a echar un ojo a muchas latentes voces literarias, con personalidad, identidad y propuestas interesantes; una de esas voces que personalmente invité por twitter al colectivo fue a Samir Muñoz, un exiliado de la educación chilena en Argentina, con gustos tan peculiares como Cortázar, Maupassant, Baudelaire, Bolaño, Neruda, Garcia Márquez entre otros autores.
El fruto de dicho temprano aprendizaje, que transcurre entre el bullicio urbano, la melancolía juvenil y una sed por tomar el cielo por asalto lanza su primer gemido, su primer grito literario, y disponible totalmente gratis acá. Como botón de muestra adjuntamos el poema "Te he buscado" en exclusiva para Chilenia.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)